Hay días en los
que los edificios también se emocionan. Hoy es uno de esos días: la fachada de
nuestra escuela amaneció vestida de fiesta, con un enorme moño verde abrazando
el frente del hall, como si el edificio entero quisiera decirles a nuestros
estudiantes: *"acá estamos, celebrando con ustedes"*.
Porque eso es la Estudiantina, en el fondo: un abrazo colectivo. Un espacio
donde cada curso deja por un momento las carpetas y los exámenes para
encontrarse en otra cosa —el entusiasmo compartido, el trabajo en equipo, las
ganas de armar algo juntos— y donde toda la comunidad educativa se permite
mirar a sus estudiantes con otros ojos: los del orgullo.
Hoy ese orgullo tiene nombres propios. Va para todos los cursos que se suman
con energía, pero muy especialmente para los chicos y chicas de **5.º y 6.º
año**, que sostienen esta tradición con su participación activa. Y hay un lugar
que queremos reservar con letras más grandes: el de **6.º año**. Para ellos,
esta Estudiantina no es una más. Es la última. La que van a recordar cuando ya
no estén cruzando esta puerta todos los días, cuando esta escuela sea, sobre
todo, un recuerdo querido.
Por eso el moño verde no es solo una decoración. Es un gesto. Es la manera que
encontramos de decirles que no están solos en esta etapa, que la escuela los
ve, los acompaña y celebra con ustedes cada logro, cada ensayo, cada risa
compartida en los pasillos. Que cuando termine esta edición y guarden los
recuerdos en algún cajón de la memoria, sepan que hubo una comunidad entera
sosteniéndolos desde el primer día.
A todos los que están viviendo esta Estudiantina: que la disfruten a fondo, que
se lleven lo mejor de cada segundo, y que sepan que acá va a estar siempre esta
escuela, presente, para acompañarlos.
**¡Mucho éxito a todos en esta Estudiantina, y a disfrutar cada instante
juntos!**
